—¡Enséñame cómo salvarla!
Valeria regresó a casa y se sentó junto a su abuela. Recordó entonces los cuentos de infancia, las recetas de sopa de frijoles negros, la canción de cuna que ninguna otra persona conocía. Cantó esa canción en voz baja. —¡Enséñame cómo salvarla
Un día, su abuela enfermó. Los médicos no supieron qué hacer. Valeria, desesperada, corrió hacia el bambú y suplicó: corrió hacia el bambú y suplicó: